Cuento para leer con el pijama puesto – Nº3

Cumpleaños en pijama

Joan, estaba en medio de un gran parque de bolas. Tenía calor y estaba sudando.

Veía a sus compañeros de clase divirtiéndose y jugando entre toboganes y obstáculos diversos. Era muy curioso porque todos estaban en pijama.

Aunque no lo entendía muy bien, siguió jugando y disfrutando ese momento hasta que escuchó la voz de una monitora que decía: – Chicos, salid de ahí que vamos a merendar.- Algunos fueron saliendo y otros siguieron jugando como si no lo hubieran escuchado. Joan era uno de los que se quedó jugando hasta que volvió a escuchar la voz de la monitora, – Vamos Joan, que tienes que soplar las velas.-

 

– ¿Velas?, ¿soplar? ¿yo?-, pensó Joan. – Es mi cumple. Estoy celebrando mi cumpleaños. Bieeeennn. –

 

Corrió hacia la mesa, perfectamente decorada sobre la que había vasos y platos de colores, pero lo más sorprendente era que los mayores, madres y padres de algunos de sus compañeros estaban en pijama. Era raro pero la ilusión le mantenía concentrado en la mesa de cumpleaños.

 

La madre de Joan se acercó a él y le dijo que se sentara en el centro de la mesa. Joan giró la cabeza al escuchar la voz de su madre y se sorprendió nuevamente. Su madre también llevaba el pijama puesto y además era el mismo pijama que el de Joan, eran los pijamas iguales que les habían traído los Reyes Magos a toda la familia. Joan seguía confuso pero alegre de celebrar su cumpleaños.

De pronto, las luces bajaron de intensidad y comenzó a escucharse el cumpleaños feliz. La tarta se acercaba hacia Joan con varias velas y un gran número en el centro. Joan al ver llegar la tarta grito: – Noooooo. Esa no es mi tarta -, pero la tarta seguía avanzando hacia él esperando a que acabase la canción para soplar las velas.

– Nooooo. No quiero -, repetía Joan totalmente angustiado.

 

En ese momento, Joan sintió la voz de su madre que decía – ¿Qué te pasa Joan? ¿Estás bien? – mientras notaba que la mano que tenía sobre el hombro derecho le movía.

 

Joan miró a su madre y la vio senada a su lado, sobre su cama con el pijama igual que el de Joan. – Estabas soñando, creo que has tenido una pesadilla -.

 

– Si Mamá. Ha sido una pesadilla. Estaba celebrando mi cumple -.

 

– ¿Tu cumple? pero eso es una fiesta. – Dijo su madre con una ligera sonrisa. – Tu cumpleaños es pasado mañana y será una gran fiesta -. Prosiguió su madre.

 

– Ya lo se pero en esta fiesta la tarta tenía el número 5 y yo cumplo 6 años. Replicó Joan con cierto tono de enfado.

 

– Jajaja – soltó su madre en forma de carcajada. – Por supuesto, te aseguro que en tu fiesta la tarta tendrá un gran número 6.

 

– Joan se sentía aliviado al entender que había sido un mal sueño y cogiendo la mano de su madre, volvió a colocarse en la cama para dormir.

 

– Mamá, un gran número 6, vale? dijo Joan, más tranquilo.

 

– Claro cariño. Cuenta con ello. Buenas noches -. Dijo su madre antes de darle un beso.

 

Joan se durmió y quiso olvidar cuanto antes ese mal rato. Él ya era un niño de 6 años y no de 5.

 

FIN

 

 

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